Respuesta a José Pablo Feinmann

 

Respuesta a José Pablo Feinmann, sobre su “Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina” que se está publicando como un suplemento especial de Página 12 los domingos.

José Pablo, Perón es “ni yanquis ni marxistas”.

Hay un error en la base del análisis de Feinmann. Lo hace desde la izquierda marxista y entonces nunca lo va a poder entender porque no lo puede reclutar allí.

Pasa que Perón no fue nunca marxista ni lo quiso ser. Pero tampoco fue pro yanqui, ni fue liberal. Ni fue nazi ni fue fachista. Basta para comprobarlo con leer atentamente las 20 verdades peronistas, con la corrección muy importante del Retorno de “Que para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino”.

Perón fue peronista y nacional. Tuvo la valentía y lucidez de intentarlo, con aciertos y con errores fue él mismo y para nosotros, para nuestra patria.

Entonces cuando Feinmann, .cuenta la pelea interna del peronismo de Ezeiza, lo mira desde afuera, desde su posición y así no lo puede entender.

Porque la verdad es que la pelea no fue entre peronistas, sino entre los sindicalistas y los montoneros que lo que querían era manejar a Perón y heredarlo. Pero, ¡claro!, ni unos ni otros se habían formado en las Unidades Básicas -porque no había- ni conducidos por Perón, porque no estaba.

Entonces cuando Perón les puso el límite el 1º de mayo los montos se fueron solos, él no los echó.

Perón se recostó en los sindicalistas y en los políticos peronistas no en los liberales ni en los fachos. Porque decir que los sindicalistas, porque no eran de izquierda, entonces eran de derecha, es negarse a ver la realidad, que es mucho más compleja que blanco o negro. No vamos a negar inclinaciones personales de nadie, ni errores de nadie, pero entonces no neguemos las realidades peronistas, del costoso intento de ser nacionales, ni de derecha ni de izquierda.

Es decir, que para llamarse peronista hay que tratar de ser como Perón por lo menos y sinó mejor que él.

Por eso es conmovedor que Feinmann tome “el padre eterno” para analizar su frustración peronista. Porque su problema con Dios real, más que negarlo, está en aceptar su autoridad -que dicho sea de paso, no es autoritaria sino tan respetuosa de nuestra libertad que podemos hasta despreciarlo-. Y claro que si lo aceptamos tenemos que obedecerle.

Pero claro que Perón nunca pretendió hacerse Dios, sino como una humorada. Así siempre te vas a frustrar José, no se puede endiosar a Perón, ni a Marx ni al pobre Nietzshe, Dejémonos de embromar. Al único que podemos endiosar es a Dios mismo, porque lo es y por eso mismo no te va a frustrar.

Porque el problema de la profundidad no está en las condiciones personales -que todos las tenemos sólo por ser humanos-, sino en empeñarse en negar lo más profundo y pleno de la realidad, porque se pierde la perspectiva superior. Tu problema es de obediencia, no de profundidad.

Se pierde la perspectiva del que es todo en acto por esencia, la del que su manera de ser, es tener toda la realidad posible en plenitud, todo el poder, toda la inteligencia y profundidad de análisis en clarividente síntesis -por decir algunas minucias-.

Y lo que es peor aún, se pierde la perspectiva del que es infinitamente feliz, capaz de amar de verdad -sin nada a cambio- y que le lleva a concretar la realidad de otros seres tan semejantes a Él que puedan ser felices con Él pero: “si quieren”, libres. Libres de amar y de obedecer. Pero también libres de darle la espalda y quedarse con la violencia, que es lo que le pasa a Marx con su mandato de lucha de clases o con los mandatos de superman Nietzscheanos que operan siempre desde la fuerza y la violencia, ya sean yanquis o nazis.

Si Perón fue o no responsable de las torturas y asesinatos de la triple A yo no lo sé, y si lo fuera lo reprobaría en eso de la misma manera que repruebo la violencia guerrillera o de los militares del 76.

Con Perón como con cualquiera hay que quedarse con lo mejor, con sus aciertos y desechar sus errores.

Perón no es Mussolini ni Hitler ni Marx ni pro yanqui. Y me duele mucho que lo insinúes, y también me parece una falta de respeto. Es Perón. Y es argentino. Y ésto es lo que quiero subrayar y contestar a Feinmann, que se lo respete a Perón y al peronismo como lo que es. Como lo que intenta ser acompañando a nuestro pueblo, a todo nuestro pueblo en su intento de madurez.

Con todo respeto.

Antonio Donato Puga. DNI 5.071.924.

Militante del movimiento peronista, afiliado al partido Justicialista.

Maestro, profesor y psicólogo. Porteño del sur.

Buenos Aires, 20 de agosto del 2009.

(Enviado por correo electrónico en la fecha, y sin respuesta ni acuse de recibo).

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