LA ECONOMÍA. Una cuestión humana.

 

Hay conceptos económicos básicos que todos manejamos en nuestro hogar y para los que no hace falta estudiar economía, sino aplicar el sentido común y la evaluación adecuada de la realidad humana de la convivencia paterno-filial y fraterno hogareña.

Todos ponemos los medios para que en nuestro hogar no falte la comida, el vestido, la asistencia médica, una vivienda digna, la capacitación y educación de los hijos y nuestra actualización profesional, sin descuidar lo deportivo, recreativo y cultural. A nivel del país, lo mismo, ¿qué duda cabe? A ninguno de nuestros compatriotas le debe faltar todo esto, como a nuestros hijos.

Cuando en lo personal queremos crecer económicamente, nos capacitamos a nivel terciario o universitario, o hacemos una empresa que multiplique el ingreso y dé trabajo a otros. Es lo que debe hacer el país logrando profesionales y científicos cada vez mejores y negocios internos y con el exterior que aumenten nuestra ganancia y crecimiento colectivo con iniciativas de los individuos y del Estado. Es decir por todos los medios éticos y eficaces posibles.

Todos sabemos que para emprender algo necesitamos capital, y también sabemos que lo mejor es ahorrarlo y no recurrir a préstamos usureros, y mucho menos poniendo nuestra vivienda en garantía y por tanto en riesgo. Eso es una locura y no es sano.

A nivel del país pasa exactamente lo mismo. ¿Qué duda podemos tener?

A nadie responsable se le puede pasar por la cabeza arriesgar el patrimonio nacional en personas y su capacitación y fuerza, ni en el suelo, subsuelo, mar o aire; como no arriesgaría su casa o la formación y salud de sus hijos. No hay nada más antieconómico.

Cuando no sabemos algo o tenemos que comprar una máquina cara, recurrimos al mejor, pero comparamos los precios, nos tomamos tiempo y empeño porque no queremos que nos engañen y roben. Y siempre intentamos poner primero los medios y nuestra habilidad y conocimientos, porque uno lo propio lo hace con más corazón y mucho más barato que el contratado. Si lo podemos hacer nosotros siempre es mejor. Pero no todo lo podemos y sabemos hacer.

Cuando en nuestro hogar tenemos un conflicto, todos sabemos que lo mejor es tener paciencia, conversar, pedir perdón y perdonar y lograr resolver cediendo cada uno un poco, pero evitando todo lo posible la violencia en todas sus formas. A nivel del país pasa lo mismo. Tenemos el diálogo directo como vehículo primordial y luego todas las herramientas institucionales, legislativas, judiciales y ejecutivas o administrativas para encontrar las soluciones y evitar toda actitud de violencia. (nos aliamos para defender nuestros intereses y nos sindicalizamos o hacemos cámaras sectoriales o colegios profesionales; o cooperamos entre iguales: cooperativismo o sumamos recursos y nos asociamos: empresas). Pero en todo caso para dialogar y resolver sin violencia. La consideración de los instrumentos institucionales y el mismo trabajo o acción de gobierno, como una acción beligerante, es ajena al espíritu del hogar y por tanto de la patria.

La economía por tanto no es más que lograr encontrar las acciones y herramientas más eficaces para alcanzar estos objetivos humanos. Y los economistas manejan herramientas y técnicas, pero dentro de estos parámetros de sentido común y humanidad fraterna.

La conclusión de las acciones de gobierno pertinentes, las dictará la realidad de ese hogar grande que queremos que sea nuestra patria, una realidad de amor y respeto, ordenada por la búsqueda del esclarecimiento de la verdad de la realidad nuestra, en el contexto del mundo en que vivimos.

Antonio Donato Puga Volpe.

DNI. 5071924.

Militante peronista. Afiliado al Partido Justicialista.

Ciudad de Buenos Aires, el 26 de noviembre del 2010.

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