Descentran a Dios

 

LOS QUE PRETENDEN DESCENTRAR A DIOS DE SU ANÁLISIS.

O las explicaciones de la realidad que no nos satisfacen a los peronistas, porque junto con Perón y Evita somos teocéntricos.

Los que plantean una visión panteísta de la realidad y por tanto no son creacionistas ni reconocen a Dios persona, son visiones que terminan redundando en materialismos o espiritualismos y se elimina entonces su respuesta acerca del origen que da el Dios creador y no podrán sustentar una antropología coherente con la plenitud y la felicidad y por tanto la razón de ser,

Su propuesta se resumirá en un materialismo eterno, contradictorio en sí mismo y una única sustancia que permitirá las reencarnaciones, donde se pierde la individualidad personal y la consiguiente libertad y responsabilidad.

Y en el ámbito del gobierno, justificará entonces los totalitarismos y autoritarismos de Estado, dada la desvalorización del ser humano.

En realidad, los únicos pretendidos antropocéntricos son los racionalistas europeos, hijos cartesianos de las luces de la razón, que continúan hoy presentando el ateísmo, y el materialismo de la mano de los marxistas, estructuralistas y freudianos. Y que terminan inexorablemente en el sin sentido sartriano, en el vacío lacaniano y en la cultura de la sospecha y de la muerte.

Este antropocentrismo escéptico, es contradictorio con el avance tecnológico a la vista, pero es coherente con el desastre moral y la violencia que acompaña al avance positivo.

Nietzsche trata de resolverlo reinventando el concepto de los dioses semihumanos griegos, con su concepto de superhombre.

Y los estructuralistas intentan explicar la inmaterialidad del espíritu con su análisis lingüista por polifuncionales estructuras dinámicas, reducibles a pura materia y epifenómenos de la misma, de la mano de Piaget entre otros.

Y el intento de explicación materialista y ateo, pretende reducir la profundidad del entendimiento humano y el producto de su cultura milenaria a meros constructos sociales supuestamente mecánicos y desprovistos de libertad, decisión y responsabilidad.

Concluyendo en una ausencia de ética objetiva, reduciendo la misma a mera acuerdo coyuntural, cambiante y absolutamente relativo a la época y necesidad. Concluyendo de la mano de Derrida en la conveniencia de desestructurar lo estructurado, ya que no es valioso por ser mera convención social y relativa al momento histórico.

La más grave consecuencia de la negación de Dios es la incapacidad para tener una moral entendible y aceptable por todos por ser verdadera y evidente en su excelencia. Y no pueden porque para tenerla hay que tener la autoridad del autor que sólo puede tener Dios, y no puede tener ningún par, por inteligente y poderoso que sea.

Porque ser teocéntricos implica un análisis político y social, cuyo centro no es el hombre sino Dios, con lo cual su más clara consecuencia es que es creador del hombre y por tanto de su manera ética de actuar, sin detrimento de su libertad, porque si no, no habría ninguna ética tampoco. Y esto tiene concretas consecuencias en las políticas de Estado.

Antonio Donato Puga Volpe.

DNI. 5071924.

Militante peronista. Afiliado al Partido Justicialista.

Ciudad de Buenos Aires, el 26 de noviembre del 2010.

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