Abr 222016
 

Se consuma la ignominiosa usura en contra de nuestro pueblo,

y no sabemos evaluar qué sea más grave, 

si la agresión a los más vulnerables de nuestros compatriotas,

o la enajenación de la soberanía económica como si estuviéramos en “liquidación”.

Es muy claro el compañero Miguel Ángel de Renzis,

y nuevamente subimos su análisis del 20 de abril ppdo.

para poner las cosas en su verdadera situación.

Le agradecemos al compañero que nos alcanzara su editorial.

SALE = LIQUIDACIÓN.

El rico idioma español ha sido sorprendido últimamente por los anglicismos y hasta por los barbarismos.

Así es notable como se ve en las vidrieras de Buenos Aires “sale” en lugar de “liquidación”. Supuestamente, la mayoría sabe de qué se trata.

O el uso del “ok”, que es un barbarismo que significa “cero muertos”, incorporándolo al idioma de Cervantes.

Sin embargo, hablando el mismo idioma, hay cosas que merecen traducción. Y están vinculadas al mundo económico.

Intentemos pues recorrer juntos la interpretación de lo que termina de ocurrir con los 16.500 millones de dólares de endeudamiento de la República, disfrazados por las declaraciones del Ministro de Hacienda y acompañados por la prensa canalla, como el “regreso al mundo y al mercado”, contando eufórico Prat Gay que nos habían ofrecido 68.000 millones por la confianza existente en el gobierno de Cambiemos.

La pelea por comprar títulos argentinos merece traducción.

Lo que llamamos “financiamiento” es el más grande endeudamiento de la historia planetaria similar a la crisis del tequila de Méjico, y el supuesto regreso al mercado de capitales, es la pelea de los usureros porque nadie paga en el mundo los intereses en dólares que paga la Argentina.

El dinero, que no viene, sino que se queda para cancelar el endeudamiento en caída libre desde el golpe de 1976, sin investigación alguna, se muestra como la salida del default o de la cesación de pagos, cuando en realidad se trata de una gigantesca refinanciación con una tasa promedio del 7.14% en dólares, de intereses.

El primer vencimiento será a tres años, por 2750 millones, con una tasa de 6.25%. El segundo, a cinco años, con un interés de 6.87% sobre 4500 millones.

El tercer vencimiento, a 10 años, tendrá un interés del 7.50% por 6500 millones. Mientras que habrá un vencimiento a 30 años de 2.750 millones con un interés del 7.62%

Es mejor no hacer cuentas de lo que nos sale esto.

Pero lo más grave es que este endeudamiento no pone en marcha la industria, no da pleno empleo, no genera esperanza, sino que se gana tres años de tiempo y se patea hacia adelante como hicieron Alfonsín, Menem, De la Rua y los Kirchner.

El gobierno anterior, en su falso relato, instaló el desendeudamiento y entregó, según datos oficiales del Banco Central, el país con 100.000 millones más de deuda, sin contar el reclamo que ahora se cancela.

En 1946 el general Perón repatrió la totalidad de la deuda externa argentina. En 1955 de la mano de Raúl Prebisch nos hicimos socios del Fondo Monetario Internacional. Y pasamos de país acreedor, donde todos nos debían a nosotros, a país deudor.

La dictadura de Lanusse entregó en 1973 una deuda externa de 11.000 millones, lo que los gobiernos de Cámpora, Perón e Isabel bajaron a 8000 millones.

Desde entonces a la fecha, todos la aumentaron.

Hoy estamos cerca de los 400.000 millones de dólares.

Sin embargo, se toma la pelea de los usureros como el gran interés de los financistas, la salida del default por no decir “endeudamiento por 16.000 millones más”.

El “nos ahorramos el 40%” según Prat Gay, en lugar de decir “no investigamos nada y pagamos lo que reclaman”.

El tener imaginaria “confianza en el gobierno”, en lugar de decir “la riqueza de la Argentina puede respaldar el reclamo de los buitres”.

Pero también necesita traducción la historia política con el parlamento argentino, el mismo que aplaudió de pie a Rodríguez Saa cuando declaró la cesación de pagos. Y una semana después cambió de idea.

El mismo parlamento que aprobó el blindaje y el megacanje, o la deuda soberana. Y después cambió de idea.

Lo único que no precisa traducción es que la Argentina está en “sale” o “liquidación”.

La seguimos mañana a las 6, por AM 650 Radio Belgrano.

MIGUEL ANGEL DE RENZIS

Abr 022016
 

2 de abril, nos duelen las Malvinas,

y nos duele la Patria.

Nos aterra pensar que a Macri se le ocurra,

hacer algún negocio con sus amigos ingleses y el aval de sus otros amigos los norteamericanos.

Es muy preocupante su presencia en “el lago escondido” de vacaciones de Semana Santa,

-de ir a rezar no se le pasa por la cabeza, por supuesto-,

y que a la vez surgieran noticias tan hermosas sobre la soberanía en los mares circundantes a las islas.

No vaya a ser que quiera resignar soberanía territorial continental por mares y subsuelos insulares,

que difícilmente podamos controlar,

y con negocios atados para que las exploten ellos, a cambio de reconocimientos de soberanía,

para la foto y para la prensa pero no para la realidad.

Ante la falta de sentido nacional y de amor al pueblo ,

que muestra nuestro presidente,

lo contrastamos con este análisis del compañero Miguel Ángel de Renzis,

que nos alcanzara ayer, a modo de homenaje,

para los compatriotas caídos en Malvinas por defender nuestro territorio y nuestro honor.

  DE UBALDINI A MALVINAS 1° de abril de 2016. Miguel Ángel de Renzis. El 30 de marzo el cervecero Saúl Ubaldini, secretario general de la CGT, convocaba a un paro con movilización en Plaza de Mayo. Fuimos reprimidos violentamente. El 2 de abril la misma dictadura militar que había apaleado al pueblo, anunciaba la recuperación de Malvinas, hace 34 años. Los mismos trabajadores apaleados volvieron a la Plaza, pero esta vez confundidos con miles de personas que conmemoraban la gesta. A pocos les importaba que Galtieri fuera el dictador de turno, qie Nicanor Costa Méndez, abogado de empresas inglesas, fuera el canciller, o que uno de los hermanos Alemann fuera ministro de economía, con su pensamiento histórico mirando a Londres. Mientras Pinky y Fontana conducían desde la puerta de Canal 7 una puesta en escena que testimoniaba las donaciones del pueblo argentino, el periodista José Gómez Fuentes convencía a propios y extraños que estábamos ganando. Nosotros, con un elenco de periodistas deportivos, hacíamos de 8 a 12 de la mañana por Radio Del Pueblo. Y el recordado Pedro Valdez tildaba de “Pequeña Bretaña” cada vez que hablaba de los piratas. A casi ningún integrante del pueblo le dolían los palazos recibidos el 30 de marzo y todos los dirigentes políticos y sindicales que estaban proscriptos expresaban la algarabía de la reconquista. Montoneros exiliados se ofrecían regresar para combatir y cientos de argentinos de las reservas se anotaban en los cuarteles. Nadie pasaba factura por los desaparecidos ni por las proscripciones. Todos se expresaban a favor de la recuperación. Pero después, más allá de la heroica resistencia de bajarle media flota, llegó la noticia no deseada, y, como el 30 de marzo, casi los mismos rostros volvieron a la Plaza de Mayo. Pero esta vez para romper todo lo que encontraban a su paso y pelear cuerpo a cuerpo con la Policía. Era una crónica anunciada. Mientras esto ocurría en el teatro de operaciones, la selección argentina de futbol tomaba sol en las playas españolas adonde había ido a jugar el Mundial y defender el título. Su técnico, Cesar Luis Menotti, había dejado grabado comentarios que auspiciaba la empresa británica holandesa Shell, donde enseñaba diversas tácticas: “… entre Barba, salga Barba…”, mientras el jugador de la selección era mostrado por las cámaras haciendo determinadas jugadas. En la historia de los países en guerra queda constancia de que aumentan su producción. En aquella Argentina fue al revés, produjimos menos que nunca. Mientras el quinto del Edificio Libertador durante todo el conflicto con los ingleses fue ocupado por los norteamericanos, Chile nos traicionaba con asistencia militar y de información al enemigo y salvo los valientes aviadores peruanos, el apoyo de una colecta del pueblo venezolano y un barco de armas que mandó Kadafi desde Libia, todos estuvieron en contra nuestra. Cuando en Malvinas caía Giacchino y los comandos con la jefatura de Seineldín desembarcaban, la conducción liberal de las Fuerzas Armadas y de la dictadura planificaba todo al revés. El día final el jefe de los invasores, el General Moore, con su cara con tizne y su uniforme sucio, se encontró con un prolijo Benjamín Menendez, con su traje recién planchado, que era el gobernador de la dictadura en las Islas. Estaba claro. El general de escritorio y el combatiente inglés. Mientras el “Perro” Cisneros y los valientes soldados caían, el gobierno le seguía mintiendo a su pueblo. Atrás quedaba el gaucho Rivero, el aviador solitario Fitzgerald, la juventud peronista del Operativo Cóndor. Atrás quedaban el TIAR y la traición de Aníbal Haig. Y el Papa polaco tratando de parar el conflicto porque los invasores estaban dispuestos a llegar al continente. Hace 34 años, entre la movilización contra la dictadura y el hecho histórico del 2 de abril, se escribieron increíbles páginas de traición, de ineficiencia y de incapacidad. Pero también hubo algo que, al mejor estilo de la Vuelta de Obligado, los ingleses se llevaron de recuerdo: los verdaderos argentinos que estuvieron dispuestos a dar la vida por la Patria, como lo hicieron los bravos que en su tiempo comandó Mansilla. Esos argentinos, soldados conscriptos, suboficiales, oficiales y jefes, y civiles que cayeron merecen nuestro juramento de las generaciones póstumas. MALVINAS, TU LUCHA NO TERMINA. Los que desmalvinizaron, los militares liberales, el alfonsinismo y los seudos intelectuales, los que hoy ocultan la epopeya a los jóvenes, los que creen que un 2 de abril puede canjearse como fecha en el almanaque, van a estar, cuando cumplamos doscientos años, pero van a tener muchos menos derechos que los patriotas. San Martín libertó a Chile. Y nos traicionaron. Libertó a Perú. Y nos defendieron. Gracias hermanos peruanos. Sin embargo, nosotros los traicionamos a ellos, les vendimos armas a Ecuador para que puedan matar peruanos, siendo nosotros garante de paz. Kadafi nos defendió, nos mandó armas. Cuando lo asesinaron y destruyeron Libia, no le importó a los argentinos. Hace 34 años. Parece que fue ayer. Hace 34 años que el pirata inglés nos volvió a ofender, en la novena invasión a nuestro territorio. Tras su manto de neblina no las hemos de olvidar… Las Malvinas argentinas clama el viento y ruge el mar… La seguimos mañana a las 6 por AM 650 Radio Belgrano. MIGUEL ANGEL DE RENZIS www.facebook.com/DeRenzisAyeryHoy/

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