Sep 302014
 

A Julio Alak Ministro de Justicia y Derechos Humanos: 16 meses sin reglamentación de la Ley de Trata

    1. Sonia Sánchez
    2. Petición de

      Sonia Sánchez

      Buenos Aires, Argentina

El 19 de diciembre se cumplen 2 años desde que el Congreso aprobó la Ley de Trata, sin embargo el Gobierno sigue sin reglamentarla.

Hace meses que me sigo preguntando cual es la razón. ¿Por qué algo por lo que tanto se luchó, y que el gobierno menciona como una gran logro esta cajoneado en el Ministerio de Justicia?  

Soy Sonia, chaqueña y víctima del flagelo de la trata de personas. Me obligaron a prostituirme desde muy chica. Sería difícil explicarte todo esto aquí, pero quiero decirte que muchas de nosotras no elegimos ser putas. Fuimos forzadas a ésto por gente que durante muchos años se amparó en la impunidad y la falta de leyes.

Viví una esclavitud que muchos ignoraron hasta que el caso Marita Verón logró que mucha gente supiera que la trata de personas existe en Argentina y afecta a miles de mujeres.

Junto a un grupo de organizaciones de víctimas de trata trabajamos incansablemente con la Fundación Directorio Legislativo para tener esta ley. No es perfecta, pero es un paso adelante.

Sin reglamentación tenemos una ley que no dice ni sirve para nada. Sin reglamentación miles y miles de casos de trata de personas pueden pasarse de alto o ser interpretados como otro tipo de crímenes menores.

El Ministerio de Justicia, después de más de un año de su sanción no la reglamentó. Pedile a Julio Alak y al equipo jurídico del Ministerio de Justicia que de una vez por todas se reglamente la Ley.

El momento es ahora, ya pasó más de un año de haberse aprobado la ley y ya se han cumplido los 90 días que tenía el Poder Ejecutivo para reglamentarla. No puedo esperar más, pasé por algo terrible en mi vida y no quiero que siga habiendo más víctimas como yo.

Gracias,

Sonia Sánchez

 

Sep 232014
 

Hemos recibido este texto del compañero

Javier Casaubón, 

al que se lo agradecemos.

Subrayamos lo interesante de su visión abarcativa,

en donde intenta ubicar los principales aspirantes al poder,

y especialmente subrayamos 

su propuesta o deseo de

UN GRAN ACUERDO NACIONAL

en orden al mejor bien de nuestra Patria,

y del que por supuesto suscribimos con entusiasmo.

A continuación el texto.

Opinión.

OTRAS VOCES

Una elección trascendental

14/08/2014 00:09 Escribe Javier R. Casaubon

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Los dos grandes partidos, el radicalismo y el peronismo, perdieron la identidad del pasado, sus respectivos estilos, su –aunque confusa– ideología, para transformarse en indefinidos partidos que buscan sus electores en todas partes y abarcan lo más posible. Sus propuestas se parecen cada vez más entre sí, posibilitando, de ese modo, las alianzas entre adversarios y la coexistencia, algo inédito en la política argentina.

En atención a todo ello, se dispuso la celebración de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 14 de agosto de 2011, que se repetirán el año que viene, para contrarrestar el estado dicotómico y senil de los dos grandes partidos nacionales. Por ello, advertimos que no se pueden usar viejas categorías personales (“neooligarcas, neogorilas, neoliberales, neoprogres”, etc.) o colectivas (“unión democrática”, “la alianza”, etc.), para explicar fenómenos nuevos.

Pese al lanzamiento del Frente Amplio Unen, el que pique en punta para 2015 va a ser aquel que mejor se identifique con el poskirchnerismo y quien logre volcar a su favor el aparato del pejotismo, los partidos del Gran Buenos Aires, los intendentes, sus barones, lo que se denomina como “poder territorial”, incluso más allá de los otros cuatro distritos electorales más importantes (Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe), ese será quien, posiblemente, se lleve la victoria en las próximas elecciones presidenciales.

Vayamos al grano.

Aventuramos que para 2015 no va a ver más espacio que para tres o, a lo sumo, cuatro candidatos presidenciales con posibilidades de triunfo.

Pongámosle el cascabel al gato.

Es evidente que el justicialismo auténtico (por ponerle un nombre adrede al partido que deja de ser “ismo” y “anti” para ser “pos”) y los del Pro, los macristas, están ideológicamente cerca. ¿Cuán cerca, empero? Las dificultades aumentan no bien preguntamos cuál podría ser la fórmula presidencial de esta conjunción de las dos fuerzas. Pero la respuesta se acerca si el tronco principal del justicialismo (pese a que tiene un instinto natural de poder y sus reconocidas personalidades de carácter son capaces de asumir la función gubernativa en cualquier momento) no encontrara a una primera figura para la fórmula presidencial, sino solamente a una “segunda figura”. ¿Respaldarían a Macri, presidente?

No hay que dejar de tener en cuenta que cuando el éxito está al alcance de la mano, el justicialismo no ha sido horizontal y deliberativo sino vertical y decisionista. El peronismo es uno en cuanto a la jefatura y muchos en cuanto a su conformación sociológica. De ahí que, de aquí en más, las cinco líneas del movimiento justicialista (la política, la sindical, la de inclinación liberal, la de la tradición setentista y la de los movimientos sociales), una, algunas y/o todas, deberán alinearse a la nueva conducción del partido que emerja luego de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de 2015, y tal vez así traccionar el aparato detrás del expresidente de Boca, que sí quiere entrar por la puerta grande de la Casa Rosada.

Lo mismo cabe decir respecto de una alianza del Pro con Unen, aunque estén ideológicamente lejos, si es que quieren evitar que la próxima elección presidencial se convierta en una nueva interna nacional del partido peronista (Scioli vs. Massa).

Ahora bien, si Macri se mantiene solo, en una “tercera posición”, las opciones a presidente serán cuatro, con lo cual se vislumbra un escenario de balotaje.

Por ahora, la estrategia de Macri de postularse nuevamente para ser reelecto en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y olvidarse por el momento de Balcarce 50 fue acertada, correcta, y nos pareció lo mejor para él y para el país. Mucho que ver en toda esta futura negociación podría llegar a pasar por una figura fuerte en la provincia de Buenos Aires, porque podría convertirse, como vector común convergente y bisagra en un entendimiento Capital Federal–Nación, vía provincia de Buenos Aires. En idéntica situación se encuentran Daniel Scioli respecto del kirchnerismo y Sergio Massa respecto del Frente Renovador. Ese binomio geográfico–institucional requiere de un entendimiento imprescindible para implementar las políticas comunes, especialmente en infraestructura, que se deben llevar necesaria y prontamente a cabo.

Es sabido por todos que es imposible ganar el país sin ganar en la provincia, y es imposible ganar en la provincia sin ganar en La Matanza. La provincia de Buenos Aires ocupa el 11% del territorio del país, alberga al 40% de la población y produce el 35% del PBI nacional: es una Argentina en sí misma.

Es prístino que aquello sería lo mejor para la ciudad portuaria, para las diagonales de Dardo Rocha y para el bien del interior de la república.

Es que, a partir de ahora, más allá de los partidos políticos, se deben abrir múltiples canales de comunicación y entendimiento porque –como quedó visto y demostrado– la fragmentación no resuelve nunca ningún problema. Creemos que sería una sabia decisión que, para la próxima elección presidencial, se logre “un gran acuerdo histórico, un gran consenso republicano”, en el que el poskirchnerismo que presida –con un gesto de abrazo– designe como vicepresidente a un competidor, tal como lo hizo el propio Perón cuando integró en la fórmula presidencial de 1946 a Hortensio Quijano, un dirigente radical; y ahora sería igual, pero con un radical como Ricardo Alfonsín, Julio Cobos o Ernesto Sanz; y como jefe de Gabinete, elija alguna persona del riñón “cristinista” y, por qué no, nombre luego como ministro a Binner y/o Solanas y/o Carrió. Ahora, si gana un radical/Unen y/o uno del Frente Renovador y/o el candidato/a “K”, la cosa sería igual, pero al revés. Todo un gabinete de unidad nacional.

Por todo ello, para contrarrestar las pinceladas extremistas, las fragmentaciones, y sin ser alérgicos a las acuarelas políticas de buena calidad, creemos que se acercan también tiempos en que deben comulgar la aptitud decisiva del Partido Justicialista y el atributo deliberativo de la Unión Cívica Radical para que con diálogo, fusión y enlace, cada uno, haciendo su aporte desde su mejor lugar, conforme la virtud y los talentos de cada uno, incorporando a su vez a otras fuerzas o frentes menores, se forme, ensamble y articule, una alternativa (con toda la capacidad orgánica justicialista) que sea cívica (con el respeto de las instituciones que tienen los radicales), pero que tenga por objeto e ideal no una idea utópica delirante sino un bien, real, bueno y necesario para la humanidad en tiempos de capitalismo exacerbado. En otras palabras, que sea agroalimentaria.

Alternativa cívica agroalimentaria: ese es el verdadero modelo argentino.

“Una gran alternativa”, que signifique, en su momento, gobierno común con gabinete compartido y bloque parlamentario único. No se trata de mezclarse, sino de complementarse. De lograr la legitimidad de ejercicio y de garantizar la concordia nacional. Lo dicho es la base de un pacto de gobernabilidad que motorice este acuerdo o gran coalición sobre 3, 4 o a lo sumo 5 puntos básicos de políticas de Estado estratégicas.

Se trata, más bien, de un acto de grandeza donde quienes realmente quieran hacer crecer el acuerdo deberán estar dispuestos a reconocer aquellos méritos que haya tenido el gobierno –con matices, por cierto, pero méritos al fin–, como la única manera de tender un puente que ayude a incluir en un acuerdo nacional a la considerable masa de seguidores con la que cuenta el Frente para la Victoria.

El abandono de la confrontación y el reconocimiento –aunque parcial, igualmente necesario– a las últimas tres gestiones resulta, pues, de la mayor importancia. Sin duda requerirá de un esfuerzo hercúleo, que implicará tal vez abandonar las banderas partidarias por un instante y, abstrayéndose de la coyuntura, delinear la estructura de una Nación que, al fin, se alce sin vencedores ni vencidos.

Proponemos la participación total de un patriótico acuerdo en el que hagamos carne aquello de que primero está la Patria y por último los hombres.

Nadie va a poder alegar fraude a la expectativa. Como polos que se repelían pero ahora se atraen se juntarían los tres tercios en una unión para una nueva mayoría. Un consenso para evitar la concentración del poder, lograr el control del caos (específicamente de aquel extraño concepto que hemos dado en llamar gobernabilidad) y evitar el efecto péndulo o refundacional, tan ampliamente difundido y conocido.

Un sueño, una ilusión, un anhelo para unir la Patria y la Nación. Un milagro para la Argentina del siglo XXI.

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Opinión.

Sep 012014
 

AGOSTO 2014. Y SE LARGÓ LA CAMPAÑA DESPUÉS DEL MUNDIAL.

¿Peronismo o Kirchnerismo?

¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

Por qué no votaré al kirchnerismo.

En la búsqueda del compañero peronista

que sea capaz de liderar este cambio,

presentamos nuestras propuestas, que nos diferencian.

 

 

    Hoy tenemos que hablar del peronismo del 2014, un peronismo sin Perón, porque Perón se murió y ahora estamos los peronistas que nos reconocemos como tales.

    Y yo quiero avanzar sobre lo mejor de Perón y no sobre sus errores.

    La Soberanía y la independencia económica, fomentando la industria nacional en todos los rubros para sustituir importaciones y crecer tecnológicamente, fueron aciertos de Perón que los Kirchner siguieron y en esto tenemos que estar de acuerdo todos los peronistas.

    Y en esta línea el incremento de universidades nacionales e investigación científica, fueron logros de Perón que también el kirchnerismo ha seguido y también esto es buen peronismo. Seguramente querremos discutir el contenido y orientación de la investigación y de las universidades que le dio este gobierno, pero la acción es positiva.

    El desendeudamiento y el fomento del mercado y consumo interno, poniendo distancia de la dependencia del extranjero para bastanos a nosotros mismos, son necesidades elementales del sentido nacional y patriótico. Y también aquí vemos con agrado la política del gobierno kirchnerista, baste para muestra el límite puesto a los buitres y usureros y el tratamiento dado a la renegociación. Seguramente se podrá mejorar en las soluciones y acciones concretas, pero estas son las actitudes peronistas y nacionales.

   

    Quiero aclarar que no me sumo a la difamación de las denuncias de corrupción en el gobierno, porque eso compete al poder judicial y no es política es vergonzante. Lo mismo le hicieron a Perón y a todo gobierno que hubo. Que lo demuestre la justicia. La política es propuesta positiva y diálogo, no desvalorización del otro.

   

    ¿Pero entonces somos lo mismo los peronistas y los kirchneristas?

   

    Es de justicia reconocer lo que está bien y no hacer oposición total, sólo para intentar reemplazar al kirchnerismo. Hay que tener propuesta.

    Y no nos sentimos dueños de la verdad para negarle peronismo a los que lo reclamen, como no lo hizo Perón, quién siempre recibió con los brazos abiertos a quienes se acercaran al movimiento.

   

   Pero no es lo mismo peronismo y kirchnerismo, porque este se inclinó hacia la izquierda y se ideologizó de subjetivismo, de la mano del marxismo que se metió desde los Montoneros.

   

    Porque entonces perdió la tercera posición que con altura estadista Perón fundamentó en el objetivismo y realismo aristotélico. Y porque la tercera posición es más profunda y va más allá de posicionamientos políticos coyunturales, es un proyecto de vida y de mundo diferente al de los ateos ya sean liberales o socialistas.

 

    Porqueha confundido el realismo de Perón con el subjetivismo del marxismo Hegeliano y del liberalismo, contradiciendo el creacionismo y provocando políticas nefastas en orden a la familia,  la salud y la educación y por tanto la valoración moral en todos los ámbitos y  provocando consecuencias ambiguas e injusticia en el orden judicial.

    En cambio reconocemos realismo peronista en las políticas económicas y sociales que implementa el kirchnerismo, más allá de aciertos concretos o errores que siempre se podrán mejorar.

  

    Este subjetivismo lleva a pretender reemplazar a la obra creadora de Dios y su orden natural,  que está dado en la realidad, por el constructivismo del hombre y el endiosamiento consiguiente. El reemplazo del teocentrismo por el antropocentrismo.  Baste como ejemplo la realidad universal e incontestable de la familia fundada en un hombre y una mujer,  o en la evidencia moral de lo que está mal en el asesinato y filicidio del aborto, y en el robo que se concreta en la usura y el préstamo por interés.

   

    En definitivaperdiendo la independencia de la tercera posición clara que expresaba Perón cuando hablaba de “que la única verdad es la realidad”, parafraseando a Aristóteles con su realismo científico, que explica y analiza no sólo la materia sino también el espíritu como propio del hombre.

   

    Entonces el kirchnerismo queda preso del subjetivismo y le hace perder la claridad moral que implica el creacionismo con la naturaleza como lo dado por Dios, y con su orden en el actuar aclarado en el decálogo mosaico.

    Una prueba más de esto es que se suma al “progresismo”, ambiguo político que se identifica con la izquierda y el positivismo, pero que no le cabe al peronismo que busca el progreso real, de todo el hombre, en su espíritu y por tanto en su ética y en su cuerpo.

 

    Pero no nos confundimos tampoco con la derecha liberal, que es tan subjetivista y amoral como la izquierda. Igualmente atea y quizás peor porque le falta la propuesta de la distribución y cuidado del pueblo incluyéndolo en el desarrollo. Y porque de igual manera que la izquierda somete la democracia y la libertad del hombre a la fuerza de la violencia, el liberalismo somete también al hombre y su libertad a la fuerza del poder económico.

 

    Entonces el error más grave del kirchnerismo, y en él radica la diferencia del peronismo y también nuestra propuesta positiva, es en la grave injusticia de desfigurar la familia y la identidad de las personas, de la mano de ese subjetivismo no inmoral, sino amoral, porque no sabe lo que está bien ni lo que está mal. Haciendo una ideología de todo esto, que es opuesto al realismo de la familia, objetivista, que sostiene la tercera posición peronista, con fundamento aristotélico. Pese a sus esfuerzos por fomentar la familia a base de dinero, que está muy bien, pero que es superfluo y absurdo si se pierde el sentido de familia.

 

    Nuestra propuesta implica entonces, políticas de estado en orden a fomentar la familia, de la mano de Proyectos como la “Red Federal de Familias” y sus proyectos de ley así como en la educación “con proyectos de profundización del análisis científico y filosófico tanto realista como subjetivista, desde la escuela primaria hasta la investigación científica postuniversitaria” y la salud en consonancia con este realismo y ética teocéntrica, que como tal “se centra en cuidar la vida humana en verdad” y no se confunde generando políticas por la muerte como le ocurren a estas políticas ideológico-subjetivistas del kirchnerismo en la salud.

 

    Nuestra propuesta incluye “la reedición del congreso filosófico” que supo organizar Perón en su comienzo, en donde podamos discutir a nivel nacional e internacional las cuestiones fundantes de nuestra cultura.

    La cuestión del ser, la cuestión del hombre, la cuestión de su actuar, la justicia y la moral, la cuestión del ser social y político, por nombrar algunos temas centrales.

    Y dentro de las muchas claridades a las que se debería arribar, está la cuestión de los “derechos humanos”, tan importante y que el kirchnerismo se ufana de ser de avanzada planetaria, y de lo que todos nos tendríamos que sentir orgullosos, pero que de hecho adolece de un marcado subjetivismo que lo relativiza y desluce. Por citar un ejemplo, está desdibujado el derecho de libertad de religión, que es primordial para la mayoría de la humanidad, como es evidente.

    Y dentro de la profundización de la experiencia democrático-peronista, vaya como propuesta de análisis, “la revolución inconclusa de Perón, en orden a optimizar la democracia participativa”, como se encarga de plantear, el compañero filósofo-realista y peronista don Alberto Buela.

 

    Somos conscientes de la diferencia insalvable entre el subjetivismo ideológico en orden a la familia, la educación, la salud y la justicia y propios de la izquierda y la derecha y el realismo peronista de la tercera posición que reivindicamos, porque esta diferencia se funda en última instancia en la aceptación o no del creacionismo y tiene sus antecedentes en las guerras de religión que maltrataron a la humanidad durante toda la historia.

 

    Tomamos entonces las palabras del papa Francisco, recientes: “no se puede hacer la guerra en nombre de Dios”. ¡Atesoremos de una vez, esta experiencia de la historia!

    Y hoy además de las guerras de religión que lamentablemente vemos que subsisten, estamos presenciando una nueva guerra más o menos clara y que aquí denunciamos, entre “los ateos subjetivistas y los teocéntricos” .

 

    Por lo que nuestra propuesta incluye el más grave y difícil desafío de nuestra época, que consiste “en lograr la convivencia entre los subjetivistas ateos y los creacionistas “, sustentada en base al diálogo, el respeto y la democracia.

 

    Es decir, reconocer el verdadero problema, el de fondo, que realmente divide al pueblo.

 

    Y entonces basta de intentar matar o eliminar a los que no piensan como uno. Aprendamos a convivir con todas las consecuencias de ese respeto.  Y por supuesto que sin renunciar cada uno a su propia identidad, la propuesta no es igualar, sino respetar y convivir en unión con las diferencias.

 

    Y en esto también se equivocaron los Kirchner, en la actitud de confrontación constante y beligerancia, provocando una reacción opositora irreconciliable, siguiendo también en esto a Perón, pero esta vez en uno de sus defectos de sus primeras presidencias, llegando a una división del país de tal magnitud –peronistas o gorilas-, que prefirió entregar el poder antes de provocar una terrible guerra civil, en otro de sus aciertos que tenemos que agradecerle.

 

    Y por último nos encontramos inmersos en una confusión informativa, en la guerra de los medios masivos de comunicación oficialistas que denuncian las mentiras de los medios de comunicación “libres” o liberales que también denuncian las mentiras del gobierno. Denuncias todas que por supuesto sirven para desnudar la verdad de alguna manera.

    Con lo que todos concluimos que todos mienten, como en la guerra de la mano de esta nueva dicotomía que el kirchnerismo promovió entre “el gobierno y la oposición” en uno de sus desaciertos más importantes porque lleva a la desunión nacional, y nos asusta pensar en una oposición que se parece mucho a la “unión democrática”, en la que no querríamos ver a ningún compañero peronista.

 

    No nos sumamos entonces a ninguna de las dos versiones. Y cuesta mucho encontrar voces serias y ecuánimes, ajustadas a la realidad y la sinceridad, y que por supuesto siendo independientes, también las hay.

 

    Sirvan entonces las PROPUESTAS, para aclarar un poco la confusión.

 

 

 

Antonio Donato Puga Volpe.

Coordinador de

Peronismo en Verdad.

 

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